Te has preguntado que podría ocurrir con tus inversiones si un buen día te levantas con la noticia de que tu Broker ha quebrado. De repente empiezas a pensar si habrás perdido todo o parte de tu capital, y no sabes qué hacer.

Nos hemos documentado y queremos trasladarte las conclusiones de nuestro estudio, estructuradas en los siguientes apartados:

  1. Introducción
  2. Por defecto, se supone que no hay Riesgo
  3. Condiciones estándar que minimizan el riesgo
  4. Condiciones especiales que aumentan el riesgo
  5. Soluciones preventivas al problema
  6. Análisis de un caso real. MF-Global

Introducción


Es cierto que las labores principales de un Trader están relacionadas con métodos de inversión, con el análisis técnico y fundamental, la psicología para estar bien preparado, el money management o con los mercados y su evolución, por citar algunas. Sin embargo hay dos áreas de trabajo que se suelen olvidar o tomar un poco a la ligera. Nos referimos a la elección del Broker y a todo lo concerniente a la Fiscalidad en el Trading. En ambas, “nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena”.

Ahora queremos centrarnos en el primero de esos dos puntos, y trasladar aspectos que en cualquier Ranking de Brokers que veáis, de los muchos que están a vuestro alcance, se suelen pasar por alto.

Debemos prestar atención y minimizar cualquier posibilidad de que sea precisamente nuestro Broker el que quiebre.

Por tanto, hablaremos de seguridad de nuestra inversión y su relación con la solvencia del Broker.


Por defecto, se supone que no hay Riesgo


Ante una posible quiebra de nuestro Broker, la teoría nos dice que no existe riesgo para nuestras inversiones, debido a que los activos son de nuestra propiedad y estarán a nuestro nombre, y no a nombre del broker.

El broker es un mero intermediario. Si se llegase a un concurso de acreedores, nuestra inversión no formaría parte de la masa concursal.

La principal razón está en que ni los fondos de inversión ni las acciones pueden ser prestadas. Siempre que son depositadas en un broker, deben estar a nuestro nombre.

Llegado el caso, nuestras inversiones, como mal mayor, cambiarán de gestor/broker.

Traslademos este caso al de los Bancos. Si un banco quebrara, los depositantes podrían perder todo o parte de su dinero. El motivo es que el Banco utiliza nuestro dinero para prestarlo a otros clientes, y ante una potencial quiebra, podemos suponer que se puede dar el caso en el que el banco no es capaz de recuperar el dinero que prestó, y por tanto no pueda hacer frente a sus obligaciones con los depositantes.

En cambio, esto no pude pasar con un Broker, en teoría, pues los valores de nuestras inversiones no se prestan a otros clientes.


Condiciones estándar que minimizan el Riesgo


Como decíamos anteriormente, por defecto no hay riesgo. Esto es así, sólo si el broker está correctamente registrado en un organismo encargado de la supervisión e inspección de los mercados de valores. En España, estaríamos hablando de la CNMV, y en Estados Unidos de la SEC (Securities and Exchange Commission) organismo público, FINRA (Financial Industry Regulatory Authority) organismo privado,  por poner 2 ejemplos, uno por la cercanía geográfica y el otro por la ubicación de los mercados en los que deseamos operar. Estos organismos disponen de Registros de los valores, donde deben aparecer los propietarios y el número que posean en cada valor. Cuando uno emplea el bisturí en las comisiones que nos aplica el broker, tras la letra pequeña de las condiciones, debería encontrarse con una de las incuestionables. Nos referimos a la que se destina a pagar los gastos de inscripción en el Registro de los organismos de supervisión e inspección. Bendito Registro.

Condiciones especiales que aumentan el Riesgo


Las cuentas Ómnibus, también llamadas cuentas globales, podrían llegar a constituir un factor de riesgo especial a considerar.

Se trata de cuentas del broker que corresponden a varios clientes a la vez. En una cuenta de este tipo, el que posee los valores de inversión es el propio broker, y no los clientes. Así figura en el Registro Oficial, una única cuenta, que es la del broker.

Seguro que ya os estáis preguntando qué sucede si el broker con cuentas ómnibus quiebra. Pues bien, aparece un problema de seguridad jurídica, y aunque podría no suceder nada, la realidad es que no es lo mismo recurrir al Registro Oficial que a un registro interno del broker recién quebrado, qué en tal caso sólo tiene obligación de guardar él, con el único propósito de la gestión asociada.

El segundo problema está relacionado con la titularidad. En estas cuentas, el broker podría prestar las acciones a otros clientes que quieran hacer sell-short, entrando vendidos, debido a que el dueño de las mismas es el propio Broker (aunque la propiedad sea nuestra, como clientes finales), tal como figura en los registros oficiales. Y en este caso, estaríamos ante una situación similar a la de los Bancos, descrita anteriormente, ya que existe el riesgo de que no le devuelvan lo prestado al broker. A esto, hemos de añadir que está haciendo negocio y obteniendo unas comisiones a través de otros clientes, que teóricamente deberían ser nuestras, pues en este caso las consigue prestando nuestros valores.

Punto y aparte.


Soluciones preventivas al problema


Hablamos de soluciones preventivas, nunca de correctivas una vez se produjese la  quiebra de nuestro bróker. Expondremos algunas medidas, muchas de ellas muy importantes, aunque obvias:

  • Fondos de Garantía de Inversión. Adicionalmente a las condiciones estándares que acabamos de citar, cabe señalar que los brokers pueden estar respaldados por fondos de garantías que cubrirían la inversión del accionista en el caso de que el broker quebrara, hasta cierto importe. El caso de los depósitos (renta fija) es bien conocido, por ello nos centraremos en los Fondos de Garantía de Inversiones, los cuales indemnizarían a los inversores de dichos brokers, hasta cierta cantidad, en determinadas hipótesis. Esta medida de reducción del riesgo es seria y fiable hasta tal punto que si la gestora del fondo de inversión también diese en quiebra, los activos del fondo quedarían fuera de la masa concursal también, a excepción de los valores que pudiesen formar parte de nuestra cartera en el propio fondo. Por poner un ejemplo, brokers como TD Ameritrade o Interactive Brokers, además de estar supervisados, tienen coberturas con la SIPC (The Securities Investor Protection Corporation) de hasta $500.000. Asegúrate que el broker sea miembro de al menos una de las siguientes organizaciones: FINRA o SIPC. Estas organizaciones nos indican que estamos hablando con un broker serio y que nuestro capital tiene cobertura (insistimos una vez más que siempre hablamos de Estados Unidos).

  • Que el broker cotice en bolsa. Las alertas de que algo no va bien, pueden ayudar a anticiparnos. Ante la duda deberíamos intentar sacar el dinero, o dejar simplemente lo que esté garantizado por el fondo de garantía de inversiones.  También, si disponemos de cuenta en otro bróker, podríamos ponernos cortos en dicha acción (la del broker), mediante short-sell o comprando puts. De este modo nos estaríamos cubriendo ante una fuerte caida del mismo. Ejemplos de brokers que cotizan en bolsa son Merrill Edge (NYSE: BAC), TD Ameritrade (NYSE: AMTD),  Interactive Brokers (NASDAQ: IBKR), Charles Schwab (NYSE: SCHW) o ETrade (NASDAQ: ETFC). Si estamos ante brokers que no cotizan en bolsa, siempre podríamos comprobar los Balances, aunque a veces no servirá de mucho. Algunos de los Brokers que han quebrado en el pasado, los tenían falseados.

  • Apalancamiento y Comisiones. Analizar en detalle aquellos brokers que ofrecen altos niveles de apalancamiento y comisiones muy bajas. Lo más probable es que se trate de cuentas Ómnibus. Como indicábamos anteriormente, podrían llegar a constituir un factor de riesgo especial.

  • Clearing Firm. Revisar la clearing firm utilizada por el broker, que en definitiva es la organización intermediaria entre brokers y mercados, encargada de hacer el registro, compensación y liquidación de las operaciones para el broker,  administración del sistema de márgenes, garantía de cumplimiento de las operaciones, y contraparte jurídica en cada valor del comprador y vendedor

  • Diversificación. No pongamos todos los huevos en la misma cesta. Esto no es tan sencillo de implementar cuando se opera en el corto plazo, mientras que es una medida muy interesante en el largo plazo, sin suponer en tal caso un gran esfuerzo adicional. Si tenemos capital para permitírnoslo, tengamos al menos 2 cuentas en 2 brokers diferentes.

Análisis de un caso real. MF Global


MF-Global era uno de los brokers de derivados más importantes del mundo, operando indistintamente en mercados regulados y en OTCs (“over-the-counter” mercado paralelo no regulado).

MF-Global fue un gran Market-Maker y apostó en commodities y en países problemáticos de Europa, exponiéndose a la deuda soberana irlandesa, portuguesa, italiana, española y belga. Sus inversiones estaban muy apalancadas y a su vez garantizadas con las cuentas de sus clientes, fundamentalmente JP Morgan.

En 2011 MF-Global quebró tras publicar las pérdidas de sus amplias posiciones en commodities y las derivadas de la crisis europea en ese verano, destapándose una utilización indebida de cuentas de sus clientes. Fue la quiebra más grande en Wall Street desde Lehman Brothers.

Los insiders, como siempre, son los primeros en enterarse, y la misma institución que tiene problemas se ve obligada a cerrar las posiciones, agravando aún más la situación.

Las víctimas no fueron los bancos junto a JP Morgan, sino los clientes de MF-Global.

Al declarar la quiebra, el dinero de las cuentas aisladas era intocable, porque no pertenecía al broker, sin embargo, en el caso de MF-Global tuvo lugar otra película muy distinta. Estas cuentas intocables fueron utilizadas para los acreedores de MF-Global, JP Morgan en primer lugar, aprovechándose de lo que denominaban “rehipotecación” o uso de los clientes como garantía.

Adicionalmente, durante la quiebra, MF-Global fue recalificada como sociedad de acciones clásica, pasando los clientes a ser los últimos en recuperar su dinero invertido.

Resultado: 40.000 clientes afectados por tal maniobra financiera.

Moraleja del caso:

  1. Apliquemos todas las medidas preventivas que podamos, y sobre todo, diversifiquemos. “La poligamia” en esto de los brokers puede llegar a ser muy saludable. No te cases sólo con uno.
  2. Midamos los riesgos adicionales derivados de un apalancamiento excesivo.
  3. Es necesario regular y poner límites al “Market-Making” desde arriba. Quizá este es el aspecto más importante, aunque poco podemos hacer nosotros al respecto.

Punto final.